Ya me hicieron la cirugía para reconstruirme el seno y me fue de lo más bien. Yo estaba más preocupada sobre esta cirugía que por la de la mastectomía, no dejaba de pensar en “qué tal si……”.
El día de mi operación, hubo alguna demora con otra paciente por lo que mi cirugía no comenzó hasta las 2 p.m. y esperar me puso nerviosa. La cirugía en si tomó entre 21/2 y 3 horas y después estuve en el salón de recuperación. Salí del hospital cerca de las 7 p.m. Sí, mi reconstrucción del seno fue una cirugía ambulatoria, ¡entre y salí el mismo día!
La primera noche, el medicamento para el dolor de la cirugía estaba todavía haciéndome efecto, por lo que la pasé bien, excepto que las vendas estaban muy apretadas y tenía una molestia grande en el área del abdomen. Fue al día siguiente cuando el dolor fue intenso. Las medicinas que me recetaron no me ayudaron y el dolor del cuello me estaba matando; los ojos me temblaban y el abdomen completo me lo sentía como si alguien lo hubiera usado para practicar boxeo. Me vi una postilla en el ombligo y moratones comenzando a formarse donde habían succionado la grasa para usarla como relleno. Yo sabía que iban a tomar algo de grasa, pero nunca me imaginé un procedimiento tipo liposucción, ni tampoco esta clase de dolor. Fuera de la molestia por las vendas , el área del pecho era la parte menos adolorida.
Al día siguiente, decidí que necesitaba un baño caliente para aliviarme el dolor abdominal y, de hecho, eso fue lo que lo alivió. Lamentablemente, las vendas se mojaron más de lo que yo quería, y llamé a la enfermera de mi cirujana primero para dejarle saber lo que había pasado. Sólo me dejé las vendas sobre mis recién construidos pezones porque tuve miedo de ver lo que había debajo. Tuve un drenaje amarillo verdoso en el pezón izquierdo durante varios días, pero mejoró antes que viera a la enfermera la semana siguiente. ¡Gracias a Dios porque estaba espantoso!
Ya hace dos semanas de la cirugía y me siento muy bien, pero ya no puedo dormir de lado. Justamente cuando me estaba acostumbrando a los desagradables expansores de tejido, tengo que volver a empezar. Ya les contaré en el próximo blog mi reacción cuando me vi los nuevos pezones.
De veras doy gracias a Dios por hacerme fuerte ya que he tenido dos operaciones en un espacio muy corto de tiempo y me he recuperado muy rápido de ambas. Se de mujeres -que se han operado los senos por razones cosméticas- que han estado en cama más tiempo que yo. Así que gracias Dios mío y gracias a mis amistades y familiares por sus oraciones que, una vez más, me han sacado adelante.





