Acerca de Mí

Mimi Rodríguez es un ama de casa de 44 años de edad, casado durante 21 años y su hija es de 10 años de edad. Mimi se encuentra en el sur de Florida con su familia.

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A la compra de nuevos senos, Segunda parte

Al fin saqué fuerzas para salir a comprar Playboy como me recomendó mi cirujana plástica. Descubrí que mi librería local lo tenía así que fui con mi hija después de la escuela a comprarme uno. Mi hija sabe que su mamá no lee material pornográfico, pero comprendía que yo necesitaba alguna idea sobre lo que quería que mi cirujana tratara de emular durante mi cirugía de reconstrucción. Las dos estábamos abochornadas, pero aun con sus 10 años es un importante apoyo moral para mí. 

Cuando llegamos a la tienda, fui a la sección de revistas y busqué bajo “Interesante para hombres”, pero no lo encontré. Con la voz más bajita que pude, muy discretamente pregunté al empleado por Playboy. Lamentablemente, esta tienda no ha entrenado a sus empleados a usar su discreción, porque inmediatamente fue a donde estaba otro empleado y le dijo en voz alta, “esta señora viene buscando Playboy. ¿Dónde están?” Entonces, como si ya no fuera suficiente, el segundo empleado procedió a gritárselo a un tercero. Quién sabe, tal vez pensaron que era gracioso, pero mi hija y yo estábamos bastante mortificadas.

Me orientaron al final de la sección “Interesante para hombres”. Pero nuevamente, no tuve suerte para encontrarlo y tuve que volver a preguntarle al vendedor. Esta vez, lo arrinconé y le dije que no había Playboys en la sección que me había indicado. Me respondió que seguro se habían vendido todos. ¿Todos vendidos? No, no iba a aceptarlo después de todo el bochorno que estaba pasando. Le expliqué mi situación y le pedí que me ayudara a buscar una revista similar. Después de mucha búsqueda, encontró una revista que yo sabía iba a ser definitivamente más gráfica, pero era mi única opción. La compré sin abrirla.

He aquí lo que he aprendido después de comprar esta revista: las revistas pornográficas son muy caras. Esta me costó cerca de $8. Y, no están escondidas debajo de discretos forros de papel. Si sus hijos leen revistas en la librería, tenga cuidado. Cualquier niño puede ver una revista muy explícita. Eso no debían permitirlo y tampoco que los vendedores griten los nombres de estas revistas cuando un cliente pide ayuda para encontrarlos. Pienso escribir a la gerencia de la biblioteca una carta sobre estos asuntos.

Afortunadamente, aunque esto fue un desastre, pude encontrar un par de fotos, no muy explícitas, para enseñarle a la Dra. Marshall para darle una idea de cómo quiero que me luzcan los senos. Mi cita con ella es mañana. Deséenme suerte y recuérdenme en sus oraciones. Mi cirugía es la semana entrante.

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