Ya hace casi dos meses de mi cirugía y me va muy bien. Sin embargo, cuando fui a terapia física para ayudarme a recuperar el alcance de movimiento en mi brazo y evitar la linfedema, mi terapista notó que tenía el brazo izquierdo algo inflamado. Esto indicaba que la linfedema de hecho estaba comenzando. Ella me dijo que necesitaba masaje de drenaje linfático para ayudar a mi sistema linfático a eliminar el líquido del brazo. Me quedé desencantada y sorprendida porque hasta ahora, me iba tan bien y yo estaba muy orgullosa de poder cargar mis bolsas del mercado, barrer, limpiar el piso y básicamente volver a ser un ama de casa normal. Se que no es un trabajo glamoroso, pero cuando uno ha tenido cáncer, deja de tomar las cosas pequeñas por sentado y hasta aprecia éste tipo de tarea tediosa.
Por los resultados de algunos estudios recientes que había leído sobre la linfedema, estaba bajo la impresión de que podía levantar cosas pesadas (con moderación) sin riesgos. Pero me dijo mi terapista que estos nuevos estudios sobre linfedema y los beneficios de alzar pesos, son aun controversiales. Me dijo que cada persona es diferente y que la linfedema puede aparecer en cualquier momento -aun años después de la mastectomía- en pacientes a quienes se les han extirpado nódulos en la axila. La buena noticia es que la linfedema se puede controlar y tratar. Lamentablemente, no se puede curar totalmente. La clave, como con el cáncer del seno, es encontrarla temprano y obtener tratamiento.
Esto me recuerda otro asunto controversial que ha aparecido en los titulares recientemente. ¿Qué hace la comisión de servicios preventivos de los Estados Unidos (US Preventive Services Task Force) recomendando a las mujeres que esperen hasta tener 50 años antes de comenzar a hacerse mamogramas y después se los hagan cada dos años? No les puedo decir cuántas mujeres en sus 40 he conocido quienes, como yo, no estarían vivas hoy si hubieran esperado hasta los 50 años para hacerse un mamograma. Me preocupa que muchas compañías de seguro puedan comenzar a seguir las pautas de la comisión y dejen de pagar por mamogramas de rutina para mujeres en sus cuarentas. Por lo que le recomiendo a todos que protesten sobre esta escandalosa y desconcertante recomendación. Las organizaciones que combaten el cáncer, los hospitales y médicos han obtenidos grandes logros concienciando a las personas para la detección temprana y esto da al traste con sus esfuerzos. Mi temor es que ahora algunas mujeres ignorarán los síntomas de cáncer en el seno porque pensarán que es poco probable que ellas tengan cáncer del seno antes de los 50, o porque podrían tener que batallar con sus compañías de seguro para que paguen los mamogramas. Esto no está bien, así que por favor, protesten.






La linfedema es una recolección de líquido en el brazo que puede ocurrir después de una cirugía de cáncer del seno que incluye la extirpación de nódulos linfáticos en la axila. Mientras más nódulos linfáticos se extirpen, más probabilidad hay de desarrollar linfedema. La cirugía interrumpe la circulación libre normal del líquido linfático y puede ocasionar que se acumule en el tejido suave del brazo. Esto resulta en inflamación y molestias.
La meta del tratamiento es controlar la inflamación y otros problemas causados por la linfedema. El tratamiento puede incluir lo siguiente:
Ejercicio ligero
Envolver el miembro con vendajes
Terapia de masaje por un terapeuta capacitado que suavemente soba y frota el área afectada.
Atención a la piel para prevenir infecciones
Terapia combinada que utiliza masaje, vendas, ejercicios y atención a la piel supervisada por un terapeuta capacitado.
Prendas de presión, o mangas de presión, hechas con tela que ponen una cantidad controlada de presión en diferentes partes del brazo.
Dispositivos de compresión que consisten de una bomba conectada a una manga que se envuelve alrededor del brazo y aplica presión intermitente.
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